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Intolerancia a la fructosa

Es posible que hayas escuchado últimamente que alguien de tu entorno es “Intolerante a la fructosa”. ¿Qué significa exactamente esto?

En primer lugar tenemos que saber que la fructosa es un monosacárido, o sea, un tipo de azúcar que aparece en la composición de muchos alimentos y no sólo en las frutas como podríamos pensar a priori.
Éste monosacárido puede presentarse en forma de fructosa libre (presente en frutas, miel, verduras, legumbres, semillas), pero también como producto del metabolismo de la sacarosa (azúcar de mesa) y sorbitol. Por otra parte, puede estar oculta, como edulcorante, en alimentos manufacturados; mermelada, galletas, bollería, zumos… en forma de jarabe de maíz, fructosa granulada o fructosa líquida.
Incluso se halla en ciertos medicamentos en forma de excipiente.

Si hablamos de “intolerancia” hacemos referencia a una predisposición hereditaria a no tolerar ni una mínima cantidad de fructosa, por el contrario, cuando la “tolerancia o no” a la fructosa es dosis dependiente se denomina “malabsorción” a la fructosa. Son dos patologías diferentes con distinto manejo.
La de mayor prevalencia en la actualidad es la malabsorción a la fructosa la cual da sintomatología intestinal como consecuencia de un mal proceso absortivo de la fructosa.
Por lo que ésta se va acumulando en la luz intestinal, provocando un gradiente osmótico que genera diarreas y malestar intestinal (aires, dolor, etc) como resultado de esta acumulación.
La prueba estándar que se realiza para diagnosticar la malabsorción de fructosa, es una prueba de hidrógeno en el aliento.

¿Cómo se trata? El tratamiento para manejar la malabsorción de fructosa es seguir una dieta baja en fructosa, bien eliminando o limitando los alimentos que contienen altas cantidades de fructosa o bien consiguiendo aportar al organismo proporciones adecuadas de glucosa/fructosa en cada toma, que ayudarán a la adecuada absorción sin generar problemas adicionales. Nunca se aconseja empezar con una dieta de eliminación de fructosa sin la supervisión de un dietista-nutricionista, para asegurar que no se están produciendo carencias nutricionales más allá de lo estrictamente necesario para que remita la sintomatología.

Ana Benedicto

Responsable Garaulet Castellón

 

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Obesidad: ¿sólo depende de la comida?

El sobrepeso y la obesidad han demostrado ser un problema endémico en los países desarrollados, siendo un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y problemas articulares.
La causa inmediata es un balance energético positivo entre lo que se ingiere y lo que se gasta, o lo que es lo mismo, comemos más que gastamos. Pero ello no significa que comer mucho sea signo de obesidad o que los obesos coman más que los que no lo son, simplemente su balance energético hace que almacenen más o menos. Existen numerosos factores asociados al hecho de comer que pueden ser determinantes en el sobrepeso.
- Nuestra cultura gira en torno al hecho de comer, y la comida posee una función social marcada. En muchos casos los factores sociales y psicológicos tienen un peso importante en el desequilibrio calórico. Reuniones sociales, actividades laborales rematadas con una comida de negocios, e incluso celebraciones familiares que se realizan en torno a una mesa pueden hacer que nuestra ingesta sea superior a la habitual. La comida une a la gente, pero a veces se esconden problemas de relación que ocasionan alteraciones en muchos casos relacionados con gustos y preferencias y derivan en modificaciones en los hábitos alimentarios.
- Comida basura o fast-food en exceso, en ocasiones a causa del ritmo de vida frenético. Ello ocasiona que infravaloremos la comida y no demos importancia al equilibrio nutricional. Ello se agrava si además la actividad de comer la realizamos junto con otra actividad como ver televisión, caminar o trabajar. Son comidas con demasiada grasa y altísimo contenido energético que no somos capaces de compensar con un aumento de actividad física.
- El picoteo abundante como hábito alimentario previo a las comidas principales se presenta en más del 35% de los obesos. En muchos casos este picoteo viene asociado a problemas emocionales, estrés o aburrimiento, generando un sentimiento de culpabilidad que agrava la situación porque se esconde el hecho no buscando una solución. En estos casos lo principal es no tener los alimentos a la vista o incluso eliminar de casa los más peligrosos.
- El sedentarismo es una de las causas importantes de la obesidad. La sociedad actual fomenta el sedentarismo. Por ello unos factores sociales o ambientales que propician comer en exceso unido a una disminución progresiva del ejercicio físico ocasionan sobre exceso calórico en el balance energético que comentábamos al principio. El uso del teléfono móvil, la televisión, la vida urbana, jornada laboral, avances tecnológicos en electrodomésticos, etc, han hecho que nuestro nivel de actividad física cotidiana sea en muchos casos inexistente. Esto es especialmente grave en niños y adolescentes que pasan mucho tiempo frente al televisor o videojuegos y cuyos índices de obesidad aumentan de forma exponencial. Un estudio demostró que el 17% de los casos de sobrepeso, 15% de colesterol alto, 17% de tabaquismo y 15% de mala forma física se deben a un exceso de horas de televisor en infancia y adolescencia. A ello se une que en estos casos el estilo de alimentación se basa en comida basura superando el 25% de la base de la dieta.
- Comer en familia es un factor de protección para la obesidad y otras patologías del comportamiento alimentario. La comida en familia fomenta el consumo de plato de cuchara que contiene por regla general un nivel calórico menor y con alimentos más sanos. En familia es más fácil fomentar la Dieta Mediterránea con una mejora sustancial en la calidad y en los hábitos alimentarios. Se consumen mayores cantidades de legumbres, frutas y verduras y menos cantidad de alimentos básicamente energéticos. Si a ello le añadimos que se fomentan hábitos saludables, la comida en familia debe ser una prioridad en nuestros hogares.
Como hemos visto el sobrepeso y la obesidad dependen en gran medida, no sólo de la cantidad de comida, sino de factores asociados al estilo de vida actual. Fomentar buenos hábitos alimentarios y prácticas culinarias son una garantía de mejora en la salud y concretamente en el control de nuestro peso.

Juan Miguel Ruiz Amaya
Responsable Centro Garaulet Albacete

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El origen de la coca cola

En 1880 el farmacéutico John Perberton, inventó en Atlanta (EEUU), la fórmula de la bebida más conocida que representa los valores del éxito capitalista. Éste quería fabricar un jarabe original y refrescante, se cree que contra la resaca. Preparó una mezcla de extracto de hoja de coca, nuez de cola, azúcar, un poco de cafeína, esencias, aceites y extractos vegetales (pero su composición completa es un secreto y solo dos personas la conocen).
En el mes de mayo de 1886 la farmacia Jacobs de Atlanta puso en venta el primer vaso de Coca Cola. Unos tres meses más tarde, un vendedor sirvió por casualidad a un cliente jarabe de Coca Cola al que había añadido soda, con lo cual había dado con el truco que iba a originar el éxito.

En 1889 Asa G. Candler compró el brebaje a Pemberton, comenzó a venderlo, junto a su hermano, regalando calendarios con mujeres semidesnudas. Fundaron la Coca Coca Company.

En 1894 el cartelista James Counden dibujó el logotipo de la bebida.

En 1983, Coca Cola crea la cola sin cafeína; hacia la misma época, se lanza en Estados Unidos la Coca Cola dietética, sin azúcar.

El 23 de abril de 1985, se produjo el lanzamiento de New Coke, que cambia la fórmula de 99 años atrás. Tras un escándalo general y protestas masivas, en julio se volvió a la Coca Cola clásica, cuya fórmula permanece hasta nuestros días.

Si quieres cuidar tu línea pásate de la Coca Cola normal a la Zero o la Light, ya que la diferencia calórica es abismal ( de 150 Kcal a 1 Kcal ).
Recuerda que no la puedes utilizar para sustituir el agua y que es una buena opción para espabilarte cuando conduces en viajes largos o cuando estás un poco soñoliento.

En el caso particular de los niños o bien de adultos con problemas de insomnio, ansiedad o tensión, siempre se debe consumir la versión sin cafeína, la cual podemos encontrar con azúcar o bien Light y Zero.
Alberto Esteban Tardido
Centro Garaulet de Cartagena

 

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La importancia de comer despacio

El acto de comer, además de ser un gran placer, implica numerosos procesos internos, tanto bioquímicos como mecánicos.
Son esas señales las que hacen que iniciemos nuestra ingesta y también que dejemos de comer en un momento determinado.
Desde que se lanza la primera señal que comienza la cascada de inicio de ingesta pasa un tiempo hasta que nuestro organismo libera la primera de las señales de STOP.
Ese tiempo depende de cada organismo así como del tipo de alimento ingerido, pero podemos decir que de forma media nuestro cuerpo necesita, al menos, 20 minutos para comenzar a sentir saciedad.
Si una persona realiza su toma en menos de ese tiempo, ha ingerido las calorías correspondientes a lo que ha comido, pero sin embargo, su organismo no es consciente de que ha recibido ya los nutrientes que necesitaba, de forma que seguirá demandando más comida a pesar de haber terminado de comer. A lo mejor alguna vez te ha ocurrido que a los pocos minutos de terminar de comer te das cuenta que has comido demasiado y te sientes demasiado lleno, sin embargo esa sensación no la tenías mientras comías. Seguramente has comido demasiado rápido.
Es frecuente también, que las personas que comen rápido, coman más cantidad de comida. Especialmente en comidas sociales, en las que hay platos al centro de la mesa y sin darte cuenta estás hablando y comiendo.
Además, diversos estudios demuestran que las personas que comen rápido, se asocian a índices de masa corporal más elevados.
Comprenderás por tanto la importancia de adquirir el hábito de comer despacio. Te advierto que no es sencillo, pero si lo logras tendrás una importante ayuda para mantener un peso saludable y además disfrutarás más de la comida. Para ayudarte a conseguirlo te recomiendo algunas trucos que espero te resulten útiles,

- Acostumbra a sentarte para comer, si comes de pie no serás consciente de lo que has comido y te costará mucho más saciarte.
- Trata de prolongar la duración de la comida, interrumpiéndola durante unos minutos para conversar o hacer algún comentario.
- Otro truco que te puede ayudar a prolongar la duración de la comida, es dejar los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado.
- Procura reducir la cantidad de alimento por bocado. Corta trozos pequeños, utiliza cubiertos de postre…..
- Si consigues masticar correctamente los alimentos, además conseguirás saborear mejor lo que comes.

Ana Benedicto ( Responsable Centro Garaulet Castellón)

 

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Trucos para adelgazar y no pasar hambre

¿Cómo podemos hacer una comida mediterránea, adelgazar sin pasar hambre y sin demasiado tiempo de elaboración?. Es cuestión de organizarse, tener unos menús preestablecidos y nuestra despensa al día con una buena lista de la compra siempre actualizada.
A continuación os daré algunas ideas de recetas para poder adelgazar sin pasar hambre, sobre todo porque están hechas sobre la base de una dieta mediterránea, caracterizada por el consumo de alimentos saciantes muy ricos en fibra, siendo además una solución genial para cuando haces el Método Garaulet, ya que comes mucho volumen de alimento con pocas raciones.
Abre un bote de lentejas o habichuelas a la jardinera  o un bote pequeño de cristal de legumbres con verdura, échalo en un recipiente para calentarlo 2 minutos en microondas y a comer. De esta forma estarás comiendo legumbres que te saciaran un montón y te aportaran fibra. Podemos acompañarlo de un bote de alcachofas o espárragos blancos con limón y abrir un bote de piña natural para tomar 2 rodajas o bien 2 medios melocotones en almíbar, de esta forma habrás comido legumbres, verdura y fruta muy rápidas de preparar.

Coge un vasito de arroz blanco o integral (1PA) y calentar 2 minutos al microondas. Luego añadimos 5 cucharadas de tomate frito y cocemos un huevo en la huevera para microonda. Añadimos una salchicha Frankfurt de 30 gramos o bien media lata de atún (30 gramos). Ya tenemos un arroz a la cubana. Podemos usar también la verdura y fruta enlatada como antes.

Cuando cuezas pasta, deja varios envases con una ración de pasta medida en la nevera. El día que vas con prisa, calientas la pasta en el microondas 2 minutos y le añades 5 cucharadas de tomate frito. Luego abres una lata de champiñones laminados y los rehogas en la sartén con 1/2 cucharada de aceite de oliva junto con unos ajos, lo mezclas todo y verás que rico.

Algunas ideas para el almuerzo y la merienda:

Podemos usar de base pan tostado de la marca que quieras, aunque intenta siempre que pese poco, como las minitostas normales o integrales que son muy finas y así podrás comer más cantidad. Nos pueden servir para una merienda con canapés si estamos en casa. Sobre estas tostadas o biscotes puedes poner lassiguientes sugerencias.
Ideas salado:

- 1 quesito desnatado.
- 2 anchoas con una rodaja de tomate.
- 2 anchoas con una tira de queso fresco desnatado.
- Una loncha fina de jamón con una cucharada de mantequilla  extraligera.
- 2 lonchas finas de lomo o salchichón o chorizo con una cucharada de mantequilla  extraligera.
- 15 gramos de atún con una tira de queso fresco desnatado y tomatito pequeño.
- Una loncha fina de jamón con rodaja de tomate y 5 pulsaciones de aceite.
- Una loncha fina de mortadela, jamón york, pavo, etc con una cucharada de mantequilla extraligera.
- Sobrasada light de patata con un tranchete o sabanita light. Podemos añadirle orégano y fundir un poco el queso.
- Un huevo hecho en una huevera para el microondas lo tendrás preparado en 40 segundos. Puedes añadirle jamón serrano, jamón york, pechuga de pavo, queso….
Ideas dulce:

- Mermelada Hero diet .
- Una tira de queso fresco desnatado con mermelada diet.
- Cuajada con una cucharada de miel o mermelada diet.

Y recuerda que nunca deben pasar más de 4 horas entre una toma y otra, ya sabes, trata de hacer siempre tus 5 comidas diarias.

No olvides nuestro libro “535 RECETAS PARA ADELGAZAR COMIENDO” puedes hacer tus propios menús y combinaciones, siendo un recetario no solo para hacer dieta sino para comer bien el resto de tu vida.

Mariano Arcís Beltrán
Centro Garaulet de Cartagena

 

 

 

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Los helados y la dieta ¿ son compatibles?

Los helados son un alimento exquisito que nos encanta, especialmente cuando viene el buen tiempo, aunque su valor nutricional depende mucho de los componentes que lleve y por eso es difícil hablar de ellos en términos generales.

Los ingredientes principales de los helados suelen ser: leche, agua, azúcar, nata y huevo, aunque en ocasiones se añaden otros ingredientes como cacao, fruta, frutos secos, etc.

Los helados de base láctea tienen un valor nutricional interesante ya que contienen proteínas de alto valor biológico, vitamina B2 y calcio, es decir, podrían formar parte de una dieta variada y equilibrada. Pero, debido a su alto contenido en azúcares y grasas, no se recomienda tomarlos en grandes cantidades ni con demasiada frecuencia. Suelen ser bastante energéticos y la grasa que llevan proviene generalmente de la nata, mantequilla o aceites vegetales de coco y palma, es decir, su grasa es saturada y tiende a elevar los niveles de colesterol en sangre.

Los helados cuyo componente básico es el agua como los polos, granizados y sorbetes aportan menos calorías ya que no llevan grasa pero sí pueden llevar grandes cantidades de azúcar, por lo que suponen un aporte de calorías vacías.

Por tanto, ¿son incompatibles los helados con estar siguiendo una dieta? Por supuesto que sí!. Los helados son una exquisitez y en ocasiones muy nutritivos, se pueden consumir dentro de una dieta equilibrada siempre que no se consuman a todas horas ni como picoteo.

Además, hoy día existen helados elaborados con leche desnatada y/o con menos contenido en azúcares, lo cual nos permite disfrutar de este postre tan estupendo consumiendo menos calorías.

Si quieres refrescarte en verano pero estás a dieta opta por:

- Granizados (limón, café), aunque llevan azúcar la mayor parte de su peso es agua.

- Polos de agua; son muy refrescante y existen algunos light que aportan muy pocas calorías

- Leche con canela y limón o leche merengada. La puedes preparar en casa y hacerla con edulcorante si quieres reducir el contenido en azúcares

- Si te apetece un helado tipo crema toma una ración pequeña. Recuerda que en estos casos el tamaño sí que importa.

- No tomes helado más de 2 veces por semana, siempre que el consumo sea ocasional no supondrá un problema para el mantenimiento del peso corporal.

- No compres helado para casa, déjalo para ocasiones especiales si sales con amigos……

Te proponemos unas recetas riquísimas de helados que seguro que te encantarán:

Helado de fresas:
Ingredientes (4 personas)
- 2 yogures desnatados
- 1 taza de fresas
- edulcorante

Preparación:
Limpiar las fresas, mezclarlas con los yogures y batir. Añadir edulcorante al gusto. Repartir en recipientes individuales y meter al congelador.
* Si prefieres el helado menos espeso puedes añadir un poco de leche

Leche merengada:

Ingredientes (4 personas)
- 4 tazas de leche desnatada
- 4 cucharadas edulcorante granulado
- 2 cucharaditas de azúcar
- 1 rama de canela
- 1 corteza de limón
- 4 claras de huevo
- canela en polvo

Preparación:
En un cazo ponemos la leche, la canela en rama, la corteza de limón y el edulcorante. Cocer a fuego lento unos minutos sin dejar de remover. Retirar del fuego y esperar a que se enfríe.
Una vez esté fría la leche, quitar la rama de canela y la corteza de limón y guardar en el congelador (no debe hacerse hielo). Retirar cuando esté muy fría.
Batir las claras de huevo a punto de nieve junto con el azúcar hasta obtener el merengue. Remover y reservar en el frigorífico hasta el momento de servir.
Servir en una copa grande espolvoreando la canela por encima

Y recuerda, ¡tomar el helado es compatible con una dieta equilibrada siempre que el consumo sea ocasional y moderado!.

Nieves López

Responsable Centro Garaulet Valencia

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Las legumbres y el verano. Consejos y recetas

Las legumbres son unos de los principales alimentos de la dieta mediterránea y que forman parte de nuestra cultura nutricional pero por diversas razones, como la falsa creencia de que engordan, la falta de tiempo y las nuevas formas de alimentación, el consumo de este grupo de alimentos se tiende a abandonar especialmente con la llegada del verano cuando el calor aprieta y nos apetecen platos más fríos.

Sin embargo, el valor nutricional de las legumbres es tan interesante que no debemos reducir su consumo ni siquiera en verano. Y es que en contra de lo que muchas personas piensan, las legumbres presentan propiedades muy interesantes para el tratamiento de la obesidad, ya que tienen un alto contenido en fibra que le confiere un gran poder saciante y un bajo índice glicémico que ayuda a que no se produzcan picos de insulina en sangre, a la vez que aportan muy poca grasa.
Desde el punto de vista nutricional las legumbres son un alimento muy completo, tienen un 20% de proteínas, tantas como las carnes, alrededor de un 60% de hidratos de carbono y sólo un 2-5% de grasa.

Aunque la proteína de la legumbre no tiene el mismo valor biológico que las proteínas de origen animal pueden combinarse con alimentos como arroz o patata y así conseguimos una proteína de alto valor biológico pero sin colesterol, sin grasa y con un alto contenido en fibra.

Por todas estas razones debemos consumir legumbres también en los meses de calor. Además su preparación es muy sencilla, se pueden hacer en ensalada, están riquísimas y son muy refrescantes, también puedes tomarlas con vinagreta, salteadas con jamón, con cous-cous o en forma de puré como el humus.

Te damos algunos consejos y recetas para que disfrutes este verano de estos alimentos tan estupendos:

Consejos:

- Incluye legumbres en tu dieta de 2 a 3 veces por semana como plato principal, su alto contenido en fibra te ayudará a prevenir el estreñimiento, a reducir el colesterol y a controlar la diabetes.

- Combínalas con cereales como el arroz para obtener una proteína de buena calidad.

- Incorpóralas a tus ensaladas para que te resulten más apetecibles en verano.

- No le aportes grasa adicional y conseguirás un plato sin muchas calorías. Acompáñalas con verduras o jamón en lugar de con chorizo o panceta, así obtendrás un plato más ligero.

-Si te dan muchas flatulencias, hay quién refiere mejoría añadiendo cominos o hinojo. Si aun así te producen muchas molestias puedes pasar unas pocas por un colador chino para retirar parte de los componentes responsables de la flatulencia que se encuentran en la piel.

Recetas:

Ensalada de alubias con vinagreta:

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

- 2 tazas de judías blancas cocidas – un puñadito de canónigos.
- 1 tomate
- ½ pimiento rojo
- 1 Pimiento verde
- 1 Cebolleta
-1/2 diente de ajo
- Un chorro de vinagre
-2 cucharadas de aceite de oliva virgen

PREPARACIÓN:

Lavamos los pimientos, el tomate y la cebolleta y los cortamos en trozos pequeños, ponemos un bote de alubias cocidas y añadimos los canónigos. A continuación preparamos una vinagreta con el aceite, el vinagre, el ajo, sal y unos trocitos de pimiento. Lo mezclamos todo y¡¡ listo para comer!!

Humus Light:

INGREDIENTES para 8 personas

- 1 bote de garbanzos ya cocidos de unos 500 g
- 2 ajos
- 4 cucharadas de aceite de oliva
- el zumo de un limón
- comino en polvo
- pimentón dulce
- sal
- pimienta al gusto

PREPARACIÓN:
Mezclar el limón y 3 cucharadas de aceite con la mitad de los garbanzos y los ajos Pasar por el pasapurés o la batidora hasta que quede una mezcla homogénea. Seguir añadiendo garbanzos a la mezcla y, si es necesario, líquido hasta conseguir una consistencia homogénea y de puré. Añadir comino, sal y pimienta al gusto. Colocar en un cuenco, verter, dibujando una espiral, 1 cucharada de aceite y espolvorear por encima pimentón al gusto.

Nieves López
Responsable Centro Garaulet Valencia

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Quemadores de grasa naturales, ¿existen?

Constantemente somos bombardeados con anuncios de sustancias “quemagrasas” que nos prometen un adelgazamiento rápido, sin necesidad de hacer nada extraordinario, incluso sin necesidad de hacer ninguna dieta. Realmente no sirve ninguno de los que nos anuncian o aunque tuvieran algún efecto sobre la grasa probablemente no son necesarios. Por tanto los “quemadores de grasas naturales” no existen.
No existe la píldora mágica para nada y mucho menos en “quemagrasas”. El mejor quemador de grasas natural es la combinación de dieta equilibrada y ejercicio.
En el mercado encontramos dos tipos de supuestos “quemadores de grasa”; unos servirían para incrementar la utilización de las grasas como combustible, caso de la L-carnitina, y otros que incrementarían el metabolismo basal. Ambos carecen de evidencia científica que avale su utilización en tratamientos de adelgazamiento y en muchos casos la importancia de los efectos secundarios hace que resulten muy peligrosos.
Sustancias como la L-carnitina en nuestro organismo facilita la utilización de la grasa como combustible energético, pero con una dieta equilibrada no existe déficit y por tanto la suplementación no es necesaria dado que no es posible aprovechar el exceso de esta sustancia. Es decir, aunque aumentes su consumo no vas a quemar más grasa.
La cafeína es otro de los supuestos quemadores de grasa dado que su beneficio teórico radica en que estimula el metabolismo de las grasas. Pero las dosis deben ser muy altas para un leve beneficio, con el inconveniente de que produce tolerancia con lo que cada vez tiene menos efecto; el posible efecto solo se produciría si no estás acostumbrado a ella.
Otras sustancias como la Efedrina sí producen un aumento de ácidos grasos libres para su utilización como energía, con la consiguiente “quema de grasas”. Pero la toxicidad y los efectos secundarios a nivel cardiovascular hacen inviable su utilización.
En cualquier caso ninguno de estos productos tendría efectividad, ni siquiera teórica, sin no se hace una cantidad adecuada de ejercicio, por lo que el uso como productos adelgazantes carece de fundamento.
En resumen los “quemagrasas” son un perfecto engaño destinado a adelgazar nuestro bolsillo. El método tradicional de llevar una dieta equilibrada, ejercicio moderado y estilo de vida saludable se nos presenta como algo muy sacrificado, mientras que el uso de supuestos “quemadores de grasa” se vende como una salida fácil y rápida, pero que en la realidad es totalmente ineficaz.
Antes que decidirnos por la vía rápida de utilizar productos como los “quemadores de grasa” debemos incidir en la modificación de hábitos incorrectos de alimentación, que realmente son los responsables en muchos casos de nuestro sobrepeso, y una vez hecho eso, veremos que ya no necesitamos ningún producto para mantener un peso saludable.

Juan Miguel Ruiz

Responsable del Centro Garaulet de Albacete

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Bajar de peso y mantenerse. ¿ Porqué nos cuesta tanto?

Esta es la gran cuestión que la mayoría de nosotros nos planteamos al iniciar una dieta de adelgazamiento, ya que solemos empezar con gran ilusión por perder peso, la cual nos aporta una capacidad extraordinaria para asumir todos los sacrificios que esa dieta nos exige. Lo que ocurre es que en el fondo de nuestro cerebro está latente la creencia de que en algún momento nos cansaremos de hacer esa dieta y acabaremos recuperando los kilos a mayor velocidad que los hemos perdido.
Pero esto no tiene porque ser siempre de esa forma si nos planteamos ciertas cuestiones que nos ayuden a saber si la dieta que estamos intentando empezar puede ser para nosotros un estilo de vida que podamos continuar aplicando el resto de nuestras vidas.
Así pues lo primero que tienes que pensar es que para tu cuerpo siempre es una agresión perder peso porque le quitas su tesoro más preciado, que es la grasa corporal, la cual está cargada de calorías y es la mayor reserva de energía de la que dispone por si acaecen situaciones de extrema necesidad. Al mismo tiempo el cuerpo humano tiene unos mecanismos de regulación del peso corporal que le hacen oponerse a la variación del mismo, estableciendo así una memoria de peso o set point que difícilmente abandonará si no hacemos las cosas muy bien a la hora de perder peso.
Una vez tienes claro este detalle, lo siguiente es aceptar que esos kilos que has acumulado últimamente se deben a errores nutricionales y de organización alimentaria que cometes de forma sistemática.
Con todo esto debes plantearte una dieta que te permita cambiar hábitos de alimentación mientras pierdes peso, así como que te veas capaz de mantener esos nuevos hábitos el resto de tu vida. Por ello no tendría sentido que te prohibiesen alimentos que te gustan o bien que no te dejasen comer lo mismo que los demás en casa o que no pudieses salir con tu gente a cenar o tomar una copa de vez en cuando.
A cambio tendrás que modificar ciertas cosas que sueles hacer y que tendrás que hacer con menos frecuencia, así como disminuir las cantidades de alimentos que tomabas en exceso y aumentar las de otros que apenas consumías, todo ello con el objetivo de llevar a cabo una dieta equilibrada y saludable que te aporte todos los nutrientes necesarios cada día. Si consigues esto y sientes que de esa forma puedes seguir comiendo toda tu vida, estas en el camino correcto para perder peso y no recuperarlo.
Si por el contrario te desesperas mientras haces esa dieta y no ves la manera de llevarla a cabo y adaptarla a tu modo de vida, estarás perdiendo el tiempo una vez más porque sólo te servirá para recuperar los kilos, pero nunca la ilusión perdida por el camino.
Con todos estos conceptos en tu mente plantéate cada una de las cuestiones citadas antes de empezar tu próxima dieta y elige bien la que haces para que además de ser saludable sea útil para que la sigas el resto de tu vida. Es mejor no perder peso que empezar una dieta de mala gana, porque sólo te ayudará a coger más kilos de los que hayas perdido.
¡Ánimo y mucha suerte con tu próxima elección a la hora de perder peso!

Alberto Esteban Tardido
Responsable del centro Garaulet de Cartagena

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El huevo, ¿héroe o villano?

La verdad es que el huevo es uno de los grandes protagonistas de la alimentación del ser humano, pero habitualmente se enfrenta a una gran dicotomía por la opinión que de sus propiedades tienen sus seguidores y sus detractores.
Del huevo podemos oír comentarios buenísimos y malísimos, pero algunos de ellos no están bien fundamentados aunque sí muy arraigados en la cultura popular.
Así en la parte negativa es frecuente oír que los huevos hacen mucho daño al hígado o que suben el colesterol por la gran cantidad que contienen del mismo, sobre todo en la yema. Sin embargo si consumimos 4 o 5 huevos por semana no vamos a tener ningún problema de salud relacionado con esta actitud, ya que el hígado no sufre ningún daño y además no nos subirá el colesterol, debido a que el colesterol que contiene el propio alimento, llamado colesterol dietético, apenas se absorbe y por lo tanto no se va a acumular en nuestras arterias, tal como mucha gente piensa desde hace años.
En la parte positiva hay una mejor información entre la población, ya que la mayoría de personas piensa que el huevo tiene un elevado valor nutricional y que por lo tanto alimenta mucho. No están desencaminados porque la proteína que contiene, sobre todo en la clara, es una proteína de altísima calidad, hasta tal punto que se le conoce como “proteína patrón” por su alto valor biológico que nos permite aprovecharla casi en su totalidad, siendo así la referencia para todas las demás proteínas porque ninguna se utiliza en tan alto grado como ella. Por ello es muy recomendable en edades de crecimiento donde se necesita un mayor y mejor aporte de proteínas, así como en edad senil donde la pérdida de proteína es muy acusada y es importante que las que se consuman sean de buena calidad.
Ya a nivel práctico hay pocas virtudes que tengamos que descubrir del huevo, como lo socorrido que es a la hora de solucionarnos una cena o un sabroso bocadillo caliente de tortilla. Así lo tenemos presente en entrantes, como las ensaladas, en platos principales, en segundos platos y en la mayoría de postres que solemos tomar.
En la postguerra era difícil el acceso a los huevos y muy pocas familias podían consumirlos de forma habitual, por lo que se convirtió en un alimento deseado y solo al alcance de personas que criaban gallinas y podían consumirlos a diario. Hoy en día cualquier familia puede comprar y comer huevos habitualmente y disfrutar de su delicioso sabor y de sus maravillosas propiedades.
Así que ya sabes: ¡Introduce los huevos en tu alimentación sin temor porque sin duda son héroes y no villanos!.

Alberto Esteban Tardido
Centro Garaulet de Cartagena

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