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El entorno de la comida

Muchas veces algún estímulo presente en el medio que nos rodea, dispara con fuerza todos estos mecanismos fisiológicos. La visión de un plato apetitoso, el olor del pan, e incluso un programa de televisión puede ser la causa de que comencemos a tener un fuerte apetito.

Estas situaciones se nos repiten a menudo en nuestra vida real. ¿No te sucede por ejemplo que si te acostumbras a ver una película de cine comiendo palomitas, el día que no puedes tomarlas parece que te cuesta concentrarte en la película?. Si siempre que ves el fútbol con amigos lo haces comiendo algún aperitivo o si te  acostumbras a tomar bocadillos durante un programa televisivo, cuando realices esta actividad tendrás sensación de hambre, incluso aquellas veces en las que comiste algo hace relativamente poco tiempo.

El hecho de asociar una actividad con la comida, es una de las principales causas de la obesidad infantil americana. Los niños de ese país, en muchos casos, están acostumbrados a ver la televisión comiendo, y no son capaces concentrarse en su programa favorito sin un paquete de palomitas, un plato de frutos secos, o un bollo de chocolate.

Fdo:Marta Garaulet Aza

Directora de los Centros de Nutrición Garaulet

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