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¿El alcohol engorda?

La historia de la humanidad nos muestra el gusto constante y general del hombre por el alcohol. Desde siempre hemos tenido preferencia por las bebidas alcohólicas, por su efecto tónico y euforizante, y se ha considerado al alcohol como la solución a los problemas, el alivio a la angustia y la liberación de lo reprimido.

Beber y comer son comportamientos asociados que se repiten habitualmente, y más todavía en ocasiones señaladas, en fiestas y en celebraciones, y está claro que entre los excesos que más habitualmente se comete en torno a la mesa, destaca el abuso de bebidas alcohólicas.

No te preocupes si te gusta beber alguna copa de vino en las comidas, una cerveza durante tu aperitivo, o alguna copa los fines de semana. Un consumo moderado o esporádico de bebidas como cerveza, vino o licores no entraña riesgo para la salud. No debemos ser extremistas, si de vez en cuando te tomas alguna bebida alcohólica, no pasa nada. El organismo tolera sin problema un consumo moderado de alcohol. Se entiende por consumo moderado el consumo habitual de 10 a 30 gramos de alcohol al día. Dado que las mujeres metabolizan el alcohol más lentamente que los hombres y que, como media, su volumen corporal es menor, el límite del consumo moderado en las mujeres es de 20 gramos al día. Una ingesta de 20-30 gramos de alcohol corresponde aproximadamente a de 2 ó 3 bebidas alcohólicas, sea una cerveza de 330 mililitros, un vaso de vino de 80-100 mililitros o la cantidad habitual en una copa de anís, coñac, whisky, etc.

Sin embargo, esto no significa que si tú habitualmente no consumes alcohol, debas empezar a incluirlo en tu dieta, ni muchísimo menos, aunque presentes alguna enfermedad cardiovascular: el consumo moderado de alcohol también aumenta el riesgo de obesidad, hipertensión arterial, hipertrigliceridemia, enfermedades hepáticas, pancreatitis, gastritis, cáncer orofaríngeo, de esófago y de estómago, y en otro orden, el riesgo de sufrir accidentes de tráfico y similares.
El principal problema del alcohol en su relación con el peso corporal, es que aporta 7 Kcal por gramo, pero a diferencia de lo que sucede con las calorías de los alimentos, las calorías del alcohol no son utilizables para el trabajo muscular pues se trata de calorías vacías, es decir desprovistas de nutrientes. Normalmente, cuando te tomas una copa, las calorías que contiene se depositan directamente en tu tejido adiposo en forma grasa corporal. Por lo que a menudo y con más frecuencia en el hombre que en la mujer, el alcohol es el culpable de tu aumento del peso corporal.

El vino tiene habitualmente 9 gramos de alcohol por cada 100c.c. lo que representa 63 calorías. Una copita de vino suele tener unos 50c.c o 31 calorías. Como vés el vino, al tomarse en menor cantidad, aporta un menor contenido calórico a la dieta. El whisky con sus 40 grados corresponde a 32 gramos de alcohol es decir a 224 calorías por 100c.c. Si tomas 4 dedos de whisky tendrá unas 90 cal. Más las calorías de la bebida carbónica que lo acompañe (aproximadamente 100 calorías) cuando te bebes una copa estarás aportando a tu dieta 190 calorías.
Consejo: Si quieres perder peso, una buena alternativa para los aperitivos o comidas es el “tinto de verano”. Ponte dos dedos de vino en un gran vaso de tubo, o en una copa grande, añádele hielo picado , una rodaja de limón y hasta arriba de casera. Con sólo 25 calorías tendrás una refrescante bebida con alcohol pero poquísimas calorías.

Fdo: Marta Garaulet Aza
Directora de los Centros de Nutrición Garaulet

 

 

 

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